En las Mil y una noches o en el Libro de las Maravillas de Marco Polo no se habla de la venta de especias en Ciudad Real estrictamente, pero sí se nos describen puertos exóticos, mercaderes de extrañas lenguas y navíos que regresan repletos de canela, anís, clavo, jengibre o perejil.

Esa era la Ruta de las Especias, que desde el siglo VII y gracias a los comerciantes árabes permitió llevar productos exóticos a los paladares europeos. Y no es exagerar comentar que gracias a las especias se dio un salto hacía la globalización permitiendo que la venta de especias en Ciudad Real ya fuese posible desde la Edad Media.

La antigua Ruta de las Indias se iniciaba, precisamente, en las Indias Orientales, Sumatra, Ceilán o Java, donde se recolectaban pimienta, clavo, nuez moscada... y se trasladaban hasta la bahía de Bengala.

Atravesando la India, adquiriendo especias a cada etapa, se arribaba a las costas de Kerala, y allí mercaderes árabes atravesaban el océano Índico y, o bien por Damasco y Constantinopla, o bien por el mar Rojo y cruzando el Nilo, llegaban a Europa primero por Roma y luego por Venecia y Génova.

No fue hasta la dominación musulmana del Indostán y la unificación asiática realizada por el Imperio Mogol en el siglo XIII que se establecieron las famosas rutas de caravanas que viajaban con mayor seguridad a través de Rajastán.

El nombre en latín de especias, “species”, significa “básico” o “esencial”. No solo son condimentos, sino que son primordiales para la conservación de alimentos, para ofrecer aromas y perfumes exóticos. O incluso son usadas en la medicina tradicional o como elementos místicos o sagrados. No en vano eran llamadas “el oro de India”.

En La Rosa del Azafrán te ofrecemos todas estas maravillosas especias con todo su sabor histórico.